No debería llorar cuando muera. Deberían llorar cada vez que abro los ojos en la mañana para enfrentarme a este infierno.


A principios de año me imaginaba con una vida nueva, que me iría bien en el colegio, que tendría nuevos amigos y me superaría a mi misma. Estamos ya a mitad de año y no llevo ni el cuarto de lo que me propuse este año.


A los 17

A los 17 años debería estar saliendo a fiestas, no pasando noches interminables sin dormir. Debería estar rodeada de amigos y compañeros, en vez de pasar los días y noches encerrada en mi habitación escribiendo en un blog. Tendría que estar enamorada de un chico que estuviese loco por mi, pero estoy enamorada de alguien que me destruyo en todas las maneras de las que se puede destruir a alguien. Me gustaría verme al espejo, sentir orgullo y ser feliz con lo que veo, en cambio suelo llorar en frente de este por no ser lo que el mundo espera. Desearía encajar en la sociedad y formar parte de algo, no sentir que soy una rareza comparada con el resto. Ojalá cada día nuevo fuese un regalo, y no otro día en el que despertar sea una tragedia, otro día que debo ”sobrevivir”. Desearía no estar escribiendo esto…



La pasé muy bien el fin de semana. Ahora sólo queda recuperar mi dignidad, cambiarme de nombre e irme del país.